Miles de familias costarricenses amanecerán este viernes próximo, primer día del año nuevo, con deudas que tienen poca probabilidad de poder pagar. Están apalancadas a tal punto que si no pegan la lotería o salen beneficiadas por algún milagro, corren el riesgo de perder su casa, y cualquier otro bien que hayan logrado acumular a través del tiempo. Este tema no se ha estado tratando en los medios de comunicación, pero es como si un gran tsunami financiero estuviera acercándose a las costas del país y los bañistas siguen jugando voleibol, fútbol, surfeando, asoleándose y despreocupados.